Puede fallar

Un homenaje a TU SAM

Posteado el 30 Jun 2019 por Walter Marquez   |   ,   

En la última salida el Rio de la Plata nos había regalado los primeros torpedos de plata, no en mucha cantidad, pero si en calidad. Por ende, la próxima salida debía ser nuevamente a nuestro estuario porteño. Para ello, aprovechamos la facilidad que nos daba salir desde la Costanera, con la guiada de RioMarpesca. La previa al día reservado generó un sinfín de dudas debido al pronóstico del tiempo.

Daban un día con muchísima intensidad de viento, que dependiendo nos íbamos acercando a la fecha parecía que iba mermando. Finalmente, la noche anterior Eolo era anunciado como intenso por la mañana, mejorando por la tarde. Charla de rigor del equipo y consulta al guía, la decisión final fue salir a pescar.

   

Llegamos a las 7 de la mañana en tiempo y forma, saliendo al río bajo un cielo encapotado y frío, pero desde la costa no tan ventoso. El equipo se conformó con Victor, Damian, el tío de Damian y quien escribe, bajo el mando del capitán Daniel. La idea original era ir a donde fuimos la salida anterior, la zona del Ditomasso, pero apenas arribamos a río abierto un intenso norte nos hizo desistir de seguir navegando. Ahí nomás, a unos 5000 mts. de la costa largamos garete apuntando al sureste.

Todos salimos con líneas de dos o tres boyas, y palito pescador de puntero. Ya con las líneas en el agua nos dimos cuenta de lo difícil que iba a resultar el día. Las líneas derivaban a velocidad supersónica, por más muerto que tiráramos al agua, y la estabilidad en el bote era bastante precaria. Si a esto se sumaba la ausencia del pique, el panorama era desolador.

   

Al rato, algún pique empezó a surgir en la calle de ceba. Victor se alzó con un pequeño pejerrey que fue devuelto al agua. Yo tuve una linda corrida cercana que se transformó en captura ya un poco más respetable y de nuevo desaparecieron las flechas. Seguimos gareteando, bastante inestables y sin poder decidir cambiar de zona ya que en la radio todos daban cuenta del mismo estado de situación…nada de capturas y mucho viento.

Al cabo de un rato Victor tuvo un pique hermoso que le hundió todas las boyas, cuando logró subirlo apareció el, mr. Paty. Increíble con este frío, pero todavía estaban. Al lado, casi al mismo momento, el tío de Damian tiene una linda corrida que disfrutó tremendamente y que terminó con el pejerrey más lindo de la jornada sobre la lancha.

  
   

Mientras tanto la derivaba continuaba su curso y el viento nos seguía castigando de lo lindo. De repente, y allá a lo lejos, veo que mis boyas se transforman en un manojo todas juntitas y terminan por hundirse violentamente, clavo y la caña se arquea en un grito mudo…tremendo, pero como venía la cosa y la forma de picar debía ser un Paty chancho. Finalmente emergió un tremendo Paty de mas de 3 kilos que me hizo transpirar la gota gorda.

Del otro lado del bote Dami se sacaba la mufa y clavaba su primer peje, de tamaño medio, y bastante vigoroso. A esta altura ya casi no nos podíamos mantener en pie, pero decidimos seguir pescando en busca de que las condiciones mejoraran según lo que el pronóstico había anunciado.

   

Un par de pejes más que aparecieron y para culminar un par de doradillos que se prendieron en la línea de Victor como para terminar de quemar los papeles. A esa altura el viento no cambiaba y ya los cuerpos estaban cansados.

Cuando nos pusimos a analizar todo lo que tendríamos que navegar con viento en contra terminamos por tomar una decisión unánime. A volver a puerto. El pique era malísimo, el clima horrendo y lo que íbamos a tardar en regresar una vida. No valía la pena seguir insistiendo así que dimos por concluida la jornada.

   
  

La pesca estaba terminada, el regreso a puerto fue bastante movidito con viento en contra y olas muy altas para cortar. La pericia de Daniel hizo que fuera medianamente tranquilo entre tanta marejada. Mucho para contar de líneas, aparejos, colores de boyas, carnadas, etc. no hay. Con tan poco pique y tan complicado de ver no se pueden sacar conclusiones reales, salvo la mas importante, si el clima te dice basta no vale la pena porfiarse, llegar a casa a ver a nuestros retoños es prioridad uno para todo buen pescador.

. El Río de la Plata es así, a veces te regala la pesca de tu vida y a veces no te da nada, por eso es tan apasionante esta inmensitud de agua. Por eso, como diría el gran TU SAN…..puede fallar.

Notas Recomendadas

Por que devolver

Muchas veces se discute si el pescador deportivo es realmente el culpable o no de la depredación de nuestros peces. Muchas veces llegamos a la conclusión que no. Esto no nos exime de la responsabilidad que tenemos de cuidar el recurso que tanta vida nos da.

Un pez devuelto es quizas la futura captura de tu hijo

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