Taruguay

Posteado el 20 Nov 2010 por Walter Marquez   |   ,   

Avanzaba noviembre y todavía no habíamos ido a visitar Gualyguay, cosa rara viendo lo bien que venía la temporada, asi que decidimos dedicarle la próxima salida a ese pesquero hermoso.

Telmo me pasó a buscar por casa y de ahi recorrimos los 80 km para llegar a Lujan donde recogimos a Angel y Nico. Bártulos al auto y a continuar los 150km que nos separaban desde ahí con Puerto Ruiz en Gualeguay. El camino se hizo complicado, pero hermoso. La neblina generaba grandes bancos fantasmagóricos que nos obligaba a ir despacio, pero que tambien nos regalaba las vistas del campo como nunca lo había visto.

Al llegar, saludos de rigor con el amigazo Jorge Cot que nos puso en autos, los doradillos estaban casi desaparecidos, lo que si estaban firmes eran las tarariras. Con esa premisa salimos a navegar..

  

La idea fue comenzar con los dorados en los palos del Paraná Pavón, a ver si lográbamos encontrar a los lingotes perdidos. Como siempre arrancamos con lipless buscando llegar rápido a profundidad en el mismo palo.

La cosa no estuvo muy activa, salvo un par de ataques que fueron errados. Evidentemente, los golden se habían esparcido mas a río abierto y al fondo lo que lo hacía difícil para la pesca con señuelos. Por suerte, Nico pudo clavar bien uno, como para poder sacarle una foto y dar testimonio de su presencia.

  

Ya decepcionados de la pesca de dorados, lo que nos quedaba era la pesca de tarariras. Así pues, nos fuimos a navegar un buen rato hasta que llegamos a un terraplen inmenso que separaba el río del campo. Ahí Jorgito nos cuenta que ese terraplen lo hizo el dueño de la estancia para evitar que se le inunde.

Igualmente, del otro lado del terraplen corría una hermosa sanja a lo largo que hace las veces de desagote de los campos cuando llueve de mas, toda una ingeniería campera. Ahí era el lugar a probar, asi que primero almorzamos ligero unos sandwiches, para después bajarnos de la lancha, trepar el terraplen y quedar a tiro del canal aliviador, para pescarlo.

Arrancamos con señuelos blandos en mi caso, una rana Popper Frog de Marine Sports y Telmo, con un spin Vibrax Minnow de Blue Fox. Ambos obtuvimos buenos resultados de hoplias mallabaricus y de algunas palometas rabiosas que tambien estaban pululando por el espejo.

  

Seguimos probando en el charco cambiando algunos artificiales de a rato, aunque la cosa no estaba lo suficientemente activa como para poder hacerlo. Asi yo segui un rato con la rana que tenía y Telmo varió a un Oreno Flex de Dell que le regaló algunas lindas piezas.

A mi se me dió con posterioridad, correrme unos metros y buscar un desborde del canal que era menos profundo y con menos vegetación. Ahi probé con el Spin Fish de Alfers con muy buenos resultados. La cosa venía difícil, pero haciendo los deberes, moviendonos y variando profundidades y acciones, podíamos obtener algunas piezas.

  
  

Unos cuantos metros mas allá, Angel y Nico tambien trabajan sus artificiales en busca de actividad. La cosa no estaba fácil, pero ellos sabían que hacer en esos momentos y lo mejor es no entrar en desesperación y ponerse a cambiar señuelos a lo desesperado, hay que cambiar si, pero hay que darle el tiempo y el trabajo a cada uno para que pueda activar la sensibilidad de las hoplias al engaño.

Así Angel, al ver a lo lejos que Telmo tenía buenas capturas con el Oreno Flex de Dell, optó por el mismo señuelo y con los mismos resultados. En cambio Nico, el japones, como le deciamos por su amor por los artificiales de ese país, lograba activar una pequeña zona con pastisal casi a flor de agua. Con que señuelo? Si, con un japones tremendo, el TC-60 de la marca Evergren, quizas el mejor crankbait de la historia, según mi humildísima opinión.

  

Yo aproveché el final de la tarde para moverme por el canal y caminarlo hasta llegar a un arroyito que traia agua desde el interior del campo. Me puse a castear con el Alfereno de Alfer´s que resultó muy rendidor. Tuve capturas de tarariras y de palometas, en buena cantidad por un buen rato, con lo que cerré una linda jornada hacia el final de la jornada.

Podemos decir que del otro lado, a lo lejos de poderlo captar con mi cámara, el resto de los chicos terminar el día parecido al mío, con capturas y festejos de pasarla tan bien entre amigos.

  
  

Fuimos en busca de esos días esplendorosos de Gualeguay donde cientos de dorados y tarariras se subian a nuestros engaños. No fue así, los lingotes brillaron por su ausencia y las tarariras nos dieron mucho trabajo. Igualmente fue una excelente jornada, que disfrutamos con amigos en un lugar hermoso que cerramos con un atardecer único. Esperemos volver pronto por la revancha.

Notas Recomendadas

Por que devolver

Muchas veces se discute si el pescador deportivo es realmente el culpable o no de la depredación de nuestros peces. Muchas veces la conclusión es no. Esto no nos exime de ser responsables de cuidar el recurso que tanta vida nos da. Un pez devuelto es quizas la futura captura de tu hijo

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