Blow in the wind

Cuando la naturaleza gana

Posteado el 27 Set 2014 por Walter Marquez   |   ,   

La pesca es un deporte tan apasionante por sus variantes y las variables que pueden influenciar a la misma. Uno, a lo largo de los años, va marcando a fuego la experiencia obtenida en las variantes y desanda un camino de aprendizaje constante. Y cuando el margen de error por la experiencia empieza a acortarte comienza a jugar con mucho mas rigor las variables. Y contra esas no hay nada que hacer.

En el cambio estacional de finales de invierno y comienzo de primavera es cuando la pesca se pone mas inestable. Las especies preponderantes del frio como el pejerrey se van despidiendo y las especies de verano, como la tararira y la lisa, todavia no hay tomado ritmo para poder pescarlas. En esas condiciones, el dorado especie de todo el año, tambien se encuentra con otro tipo de variaciones como las crecidas de agua venidas del norte y con la turbidez de sus aguas lo que tambien complica su pesca.

Con todas estas complicaciones elegir una pesca y lugar para retomar mi actividad pesqueril, suspendida por una operación de hombro por mas de un mes, se hacía complicada. Finalmente, a sabiendas de que en cantidad y posibilidad de pesca, era la mejor opción optamos por intentar en las cuevas de Jorge Cot en Gualeguay donde la temporada de tarariras había sido tremendo este año.

Yo tuve la desgracia de ir a este lugar una sola vez, ya en junio, con el frio y las crecientes actuando fuerte por lo que la pesca había sido magra. Fuimos, Victor, Diego y yo, con expectativas recortadas a sabiendas de que todavia nos calores fuertes no habían calentado el agua lo suficiente, pero con expectativas al fin.

   

Llegamos y tras los saludos de rigor partimos hacia nuestro destino. El camino se encontraba firme y el día en cuanto al sol y temperatura pintabas mas que aceptables. La fe intacta.

Pasamos por el casco de la estancia y tras un par de tranqueras llegamos al primer punto de contacto con el agua. Jorge lo había probado el día anterior y había tenido buenos ataques por la tardecita. Todos salimos con latex lastrados con y sin cucharitas para probar el amplio claro barroso que ofrecía el charco.

Hubo un par de toques muyyy remolones que no concretaron ni siquiera para considerarlos piques, sino mas bien cabeceos de tarariras molestas ante nuestros engaños. Pasó la mañana intensa en pruebas y nula en resultados. Aproveché para probar un par de cañas de la marca GLOOMIS, una de Victor (GLX 8-14 LB) que me pareción impresionante lo bien que carga y lanza todo tipo de señuelos, y una de Jorge (GL2 8-17 LB) bien palito y corta en sus 5,3 pies, ideal para tarariras yuyeras.

Despues de un rato apareció la primer reina. El amigo Diego con un gusano zman lastrado en el offset logró la captura que nos alegró y nos dió esperanza de que comenzara la verdadera pesca. Al cabo de un rato tuve mi captura con un sapito de Bad Line, la mini bad frog en color taxi y con una cucharita adelante. Hermosa captura de un pique por demás remolón.

Ya casi llegando al mediodía decidimos seguir avanzando, pero no sin antes darnos cuenta de algo en lo que todavía no nos habíamos percatado. El viento dejaba de ser una constante media para transformarse en ráfagas violentas de al menos 40 km calculamos. Ahi estaba el meollo del asunto, con ese sople era imposible que las tarariras se activen.

Asi que al ser charcos de poca profundidad, mas allá de estar abarrotados de agua, todo su cauce estaba revuelto y no permitía una actividad mínima de las hoplias .Llegamos al nuevo charco, una tranquera donde se cruzaban los canales y que donde la primera vez que fui habíamos comenzado la recorrida.

Rato largo de pruebas y nada. Ni señales de las mallabaricus hasta que alejándome unos pasos del cruce de aguas tengo un ataque violento a mis pies cuando estaba levantando la rana para volver a lanzar.Sin recorrida de caña para clavar, la misma fue en falso y le arranqué literalmente la ranita de la boca a la doña, que alcanzó a mostrar su inmenso cuerpo.

Cambio de artificial para ver si la podía volver a tentar, algo difícil bajo las circunstancias del día. Pongo un latex de YUM llamado Craw Chunk F2 blanco con una cucharita pequeña delante. Fueron tres lances al mismo lugar recogiendo para que llegue el artificial a mis pies, pero levantandolo con menos vehemencia y zas! La hoplias vuelve a atacar con ferocidad. La dejo mascar el latex y al mismo tiempo doy un paso hacia atras sin tensar línea para ganar un poco de recorrido en la clavada y arremeto. Dos saltos bastaron para ver un chancho hermoso que batalló poco porque no había espacio ni ganas para mas. La izé rapidamente para que se transforme en captura y se inmortalice en una foto antes de volver a su hábitat natural.

Una alegría enorme por la captura, el sabor venía siendo a poco, pero bueno, un chancho siempre llena mas las ansias pesqueriles.

   

Al rato tuvieron su premio los integrantes de la salida que les faltaba captura. Jorgito Cot con una zman verde sin cucharita y Victor con un highlander chico dos colar. Todos salimos del zapatero lo que a esta altura y, con el viento transformado en un huracán de molesto, era un logro.

Almuerzo frugal y ya con menos tiempo en la salida y como no se podía seguir avanzando por el camino en camioneta, decidimos caminarlo un poco a ver si mas adelante mejoraba la cosa.

El resultado final fue un par de toques muy sutiles y con poca gana, mas por irritación que otra cosa, para cada uno. El tanteador no se modificó mas y quedó tal cual había terminado antes del almuerzo apenas unas 5 tarariras arriba en total. La verdad que una jornada negra en cuanto a la pesca propiamente dicha, aunque siempre suma en la experiencia si se sabe sacar buenas concluciones.

El clima cada vez mas es una variable a tener en cuenta y que puede terminar de anulas la pesca deportiva. En este caso el viento sopló tanto que no permitió ninguna mínima condición en el agua como para que las tarariras comiencen a activarse en este comienzo de temporada 14-15. Lo mas positivo fue mi vuelta a las canchas con el hombro operado y que respondió mas que bien a la faena.

   

Notas Recomendadas

Por que devolver

Muchas veces se discute si el pescador deportivo es realmente el culpable o no de la depredación de nuestros peces. Muchas veces llegamos a la conclusión que no. Esto no nos exime de la responsabilidad que tenemos de cuidar el recurso que tanta vida nos da.

Un pez devuelto es quizas la futura captura de tu hijo

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