Haunting Malabaricus

Posteado el 07 Nov 2015 por Walter Marquez   |   ,   

Por fin apareció el calor. El fenómeno meteorológico del niño nos tiene esta primavera con frío y humedad y esto no deja que las maravillosas malabaricus se pongan firme en su andar.

Pero con 28 grados y sol por tres días seguidos nos tentó para ir a hacerle la apertura a esta hermosa laguna de Chascomus que tantas alegrías nos dió en la temporada pasada. La última vez el frío hizo que salieran solo dientudos, pero para esta vez, teníamos la sensación que saldrían varias dientonas enojonas. Y no nos equivocamos.

  

A intentar pescar

Increíblemente no tuvimos quorum de mucha gente para esta intentona, que unos tenían compromisos, que otros se iban a otro lado. Por suerte el Ingles no me arrugó y asi, como locos malos, nos fuimos los dos solos a buscar a las hoplias remolonas.

Llegamos, no muy temprano ya que hay que esperar que caliente el charco para que se activen,al pesquero. Acomodamos los equipos y comenzamos esa interminable rutina de armarnos como caballeros medievales, con multiples elementos colgados y con la mayor armadura de ropa técnica para evitar la quemazón del sol.

A eso de las 10 horas ya estábamos lanzando nuestros artificiales. Aqui ya puedo contar que el agua seguía siendo transparente como siempre y el caudal de agua en esta zona de la laguna había bajado bastante, casi a como estuvo antes de la última inundación.

  

La mañana nos estaba pegando un susto bárbaro, no veíamos actividad alguna en las primeras dos horas de intentonas. Ni siquiera una mojarrita perdida y eso ya era algo bastante complejo para nuestras aspiraciones.

Cuando llegamos al lugar donde habitualmente salimos a almorzar vimos que se veía actividad de peces pequeños. Una buena señal. El Ingles ve que cuando se acerca a la costa se genera un pequeño borbollón en el agua y tira, ataque raro y pique errado. Vuelve a intentar y esta vez, apenas toca el engaño levanta la caña y de un salto el pez termina siendo pescado. La primera estaba arriba.

En ese trajín yo veo en frente mío, entre vegetación hundida, una estela en el agua apenas perceptible. Lanzo y la hoplias erra fiero. Le tire mil veces mas y no se movió. Pero cambiando la dirección encontré otra que cada vez que se movía los pececitos que la seguian revoloteaban. Dos lances y atacó con rabia mi heddon moss boss pequeña. Mi debut ya estaba logrado.

   

Nos quedamos un rato mas en la zona y retrasamos un toque el almuerzo. En ese interin logramos mover un par mas de peces bajo la misma modalidad. Un borbollón sutil o un movimiento de peces pequeñitos dejaba en evidencia donde acechaba la hoplias. Lanzar y tratar de lograr la captura era la premisa.

Por suerte ambos logramos sendas capturas cada uno con sus mañas y sus fuerzas. Lo que si fue una constante en estas capturas fue la infame rana roja bad line que es letal en este espejo.

   

Parada para almorzar y recargar las pilas despues de una mañana que comenzó imposible y terminó con buenas expectativas.En la charla analizábamos lo díficil que estaban las muchachas pero que, como alguna vez se lo vimos al amigo Guille de Navarro, la técnica era cazarlas. Mirar, escudriñar donde estaban y tirar. Sino se tenía certeza era un tiro al divino botón.

Ya en la cancha comenzamos el tiro al fondo de la laguna, el lugar habitualmente mas rendidor. En el trayecto nos encontramos con tres grupos de pescadores con carnada que venían con casi nula actividad. Esta laguna exige una pesca muy dinámica, lo contrario a lo que la pesca en espera ofrece.

En este comienzo decidimos cambiar la estrategia. No ir directamente al fondo sin tirar como hacíamos habitualmente, sino en donde viéramos algun destello de actividad darle por lo menos tres lances. Asi fue que cazamos una tararira mas cada uno, si cazamos.

   

Ya alejados de los pescadores con carnada pudimos desarrollar toda nuestra técnica para seguir intentando capturas, no sea cosa que se aviven y hagan destrozos. Volví a poner la moss boss de heddon y no tardé en obtener otra preciosa hoplias.

La actividad de a ratos se hacía firme, pero con mucho margen de error. Las tarariras atacaban una vez errando por lejos y despues les costaba retomar el ataque. Contra un palo de alambrado apenas hundido en el agua un par de monstruos nos hicieron lero lero, pero unos pasos mas allá la moss boss resultó demasiada tentación y otra malabaricus se transformó en presa.

   

Llegamos al fondo de la laguna y para nuestra sorpresa la actividad mermó notablemente. En la bahía de grandes pescas no tuvimos un solo amague y ya en el fondo de todo, Angel tuvo dos ataques de los cuales pudo concretar uno con un dt1 de rapala.

Pegamos la vuelta para no perdernos la mejor hora en un lugar que no mostraba signos de mejorar. Ya volviendo pasamos nuevamente por el famoso poste hundido,y ahi estaban las dos hoplias nuevamente.

Yo logré cazar la que estaba mas alejada de la costa con la asesina rana bad line roja. Y el Ingles se empacó en una lucha con la mas grande pegada al palo. Atacó un par de veces pero despues se ponía inerte por lo menos por 10 minutos para volver a atacar fallando. Literalmente lo volvió loco a Angelito.

   

En ese momento se levantó un viento muy fuerte que, cuando no, no teníamos pronosticado. Esto hizo que se acabara la actividad en casi todo el espejo. Gracias a Dios encontramos una pequeña bahía que se reparaba de eolo y ahi volvimos a tener actividad.

El Ingles renegaba porque tenía piques que clavaba y se le soltaban al llegar a la costa. La maldición de la 5ta tarucha le dije y así terminó siendo, no logró capturar una tararira mas y se quedó en 4 como su número final.

Yo, en cambio, tenía mejor timming y transformé sendos ataques furiosos en sendas capturas, siendo el ganador de la jornada por un contundente 8 a 4.Este rush final terminó por redondear la salida ya que nos entretuvo bastante en esta pescacería del día de la fecha.

   

Ya con el viento jugándonos de feroz adversario dimos por concluida la pesca de malabaricus. Antes de irnos queríamos intentar con el dientudo y su hora mas feliz para completar la jornada con un glorioso UL, pero lamentablemente el viento hacía imposible siquiera lanzar un artificial.

Le dimos corte final a la jornada con la alegría de que este espejo de agua está intacto tanto en la cantidad y calidad de sus tarariras. Y terminamos de confirmar que es todo un desafío pescarlas, algo que agradecemos infinitamente.

Notas Recomendadas

Por que devolver

Muchas veces se discute si el pescador deportivo es realmente el culpable o no de la depredación de nuestros peces. Muchas veces llegamos a la conclusión que no. Esto no nos exime de la responsabilidad que tenemos de cuidar el recurso que tanta vida nos da.

Un pez devuelto es quizas la futura captura de tu hijo

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