
Monumental
Posteado el 05 Abr 2025 por Walter Marquez | ,

Casi 5 meses pasaron sin poder mojar las cañas. Demasiado tiempo, demasiadas circunstancias que nos mantuvieron alejados de las cañas. Pero no hay mal que dure cien años y finalmente logramos unir los planetas para debutar con las armas en este 2025.
Definimos aprovechar e ir por el pejerrey a la hermosa Salada de Madariaga que tan bien y tan mal nos ha tratado en las últimas salidas. De hecho, las dos últimas habian sido difíciles, con mucho viento y poco pique.
Pero como esta laguna esconde los mejores pejerreyes, siempre le damos revancha, renovando la ilusión que un día nos regale uno de esos días espectaculares que puede dar.
Asi partimos desde Buenos Aires Damian, Victor, Ramiro y quien escribe. Llegamos al atardecer a la ciudad de Madariaga donde pernoctamos en una hermosa cabaña con asado y vinos incluido.
 
 
Llegamos a la laguna temprano, pero no lo suficiente. Esta vez saldríamos de chiozza porque la nueva tablada ya no tenía agua el canal para poder navegar. Asi pues nos encontramos con un mundo de gente tratando de pagar la entrada y proveerse de los últimos insumos. Nosotros habíamos reservado 4 bolsas de mojarras y cuando fuimos a retirar les quedaban solamente dos. Después del ataque que nos agarró nos armamos de paciencia y esperamos media horita mas hasta que llegaron las que faltaban.
Salimos con Joaquin Balisa en la guiada. Realmente es un guía de primera que está atento a todo y tiene mucho conocimiento del espejo lo que siempre facilita las cosas y mejora las chances de tener una buena pesca. No es ciencia, pero ese plus, siempre ayuda.
 
 
Arrancamos directamente en el medio de la laguna, con boyas chicas en líneas de 3 o 4 y colores mas bien chillones. Yo arranqué con unas aceitunas verdes fluo en tandem de 4 que no las cambié en todo el día.
Primeros tiros al estilo garete, cosas no habitual ultimamente porque el guía prefiere contragarete. Al cabo de unos 30 mts de recorrida veo una franca llevada, clavo y explosión en el agua. Un hermoso pejerrey de arriba de 40 cm se presentó como la primera pieza. Auguramos una jornada tremenda!
A eso le siguieron otro hermoso peje sacado por el guía y despues se nos achicó el pescado, saliendo mas espaciado en las cañas de Damian y las mias. Ahi la ventaja de estar con el sol de proa hacia que los que estábamos en popa evitábamos entrar en el cono de la resolana y podiamos ver mejor las boyas.
 
 
Con la mañana avanzada empezamos a hacer garete y contragarete intercalado para cambiar un poco la estrategia. Victor nos hizo caso y empezó a girar en las salidas para arrancar desde proa donde el cono visual del sol afectaba menos.
Con este cambio empezó a tener mejor actividad logrando levantar algunos pejes menores. Lo importante ya no era el tamaño sino ver mejor las boyas porque los piques eran raros, y se había activado fuerte el dientudo, con lo que si no veías bien las boyas no sabías si correr la linea o clavar o dejarla comer.
 
 
 
 
Aprovechamos el mediodía para almorzar arriba de la lancha y prepararnos para movernos a la tarde. La idea era ir a la zona que llaman "la mesa" en los callejones de urrutia a intentar encontrar los famosos lomo negro de la salada.
Navegamos lentamente porque la laguna estaba muy baja en esta zona y apenas si podía empujar el motor. Cuando logramos agarrar caudal planeo un poquito mejor y nos fuimos adentrando. Yo aproveché para estirar la linea y tuve una increible clavada como a 100 metros de la lancha que se me soltó al arrimarlo.¿Sería un presagio?
Cuando finalmente llegamos al lugar la laguna estaba muy calma, no se veía bulear pejerreyes por la zona y temimos lo peor. Pero al caer las líneas al agua la sensación cambió rotundamente. Corrida lateral y clavada y todos con hermosos pejerreyes de mas de 600 gramos arriba.
 
 
 
 
Esa tarde se transformó en "la tarde". Las líneas tocaban el agua y no pasaba mucho tiempo para que una llevada franca anunciara el ataque de un pejerrey furibundo. Los piques se sucedían francos y con una explosión en superficie ya que estabábamos pescando en 10 a 15 cm de profundidad.
Por suerte, la pesca se nos dió a todos, sin distinción. No nos movimos del lugar ni siquiera nos corrimos un poquito. Siempre anclados y con viento en la espalda, los lanzamientos eran fáciles y se lograba buena distancia. No hubo distinción ni de modelo ni de color de boyas porque realmente estaban furiosos los pejerrunchos.
Con la cuota hecha y con unos 60 pescados entre 600 gramos y 1 kilo subidos a la lancha (solamente en esa tarde) dimos por concluida la jornada pesqueril. El lento retorno a puerto se hizo casi en silencio de la emoción y con la paz de una gran jornada.
A la vuelta empezamos a tomar conciencia de lo sucedido, tuvimos una de esas jornadas que dificilmente se dan. Encontrar al pescado acardumado dentro de los juncos de Urrutia es mitológia y es la primera vez que nos pasa. Por estas cosas la Salada de Madariaga es Monumental, la mejor laguna de la Pcia de Buenos Aires, sin duda.
 
 
Por que devolver
Muchas veces se discute si el pescador deportivo es realmente el culpable o no de la depredación de nuestros peces. Muchas veces la conclusión es no. Esto no nos exime de ser responsables de cuidar el recurso que tanta vida nos da. Un pez devuelto es quizas la futura captura de tu hijo
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