
Chau 2024
Posteado el 22 Nov 2024 por Walter Marquez | ,

Vamos cerrando un nuevo año calendario pesqueril y, como siempre en estas fechas, buscamos una salida de despedida en la cual poder disfrutar nuestra pasión. Esta ves, el lugar elegido era Concordia donde habíamos tenido una buena jornada antes de viajar al Amazonas.
Lo primero a tener en cuenta es que este año ha sido bastante magro en cuanto a cantidad y calidad de salidas de pesca. Inclusive nuestro infalible Amazonas anual había sido muy pobre para las expectativas que siempre nos genera.Seguramente tendremos que replantearnos algunas cosas para el año que viene para tratar de ser mas acertivos con las salidas y sacarles el mayor jugo posible.
Como Concordia nos sorprendió la primera vez con bastante actividad de dorados y con algunas incursiones furtivas a la famosa "Zona"decidimos encarar esta salida con una jornada doble donde descansar y darle un mejor marco al viaje.
El equipo se armó con los mismos 3 mosqueteros de siempre, Victor, Damian y quien escribe, saliendo un miércoles para aprovechar descansar a la noche y pescar jueves y viernes con muchas menos lanchas en las canchas.
Llegamos a Concordia por la noche para hospedarnos en la ciudad, en la hosteria Benito, muy acogedora y con buenos servicios y aire acondicionado en la habitación. De ahi a cenar en el centro mientras mirábamos las semis de Velez-Boca y a dormir plácidamente.
 
 
Por la mañana, bajo un cielo encapotado que pronosticaba lluvias y tormentas partimos hasta la bajada de la tortuga alegre donde nos encontraríamos con Martín Comas, nuestro guía en Concordia. Apenas llegamos nos dice "trajeron brazos?Porque creció el río y hay que usar paletudos". Lluvia, tormenta y paletudos, todo en contra de nuevo. Otra vez un desafío, como ha sido todo este 2024.
Salimos rumbeando para la mítica pared de la represa Salto Grande, donde aprovechamos que era temprano para hacer nuestra primera excursión no permitida a la zona de exclusión, a la casa de los gigantes.
Por suerte, en ese arranque, nos dimos cuenta que el río estaba en bajante y no era tan grave el asunto. Para colmo, a la distancia, contra una de las costas y bien metido en la zona de exclusión, se veían aletas doradas arremetiendo contra unos sábalos atormentados.
Cuando logramos acercarnos lancamos los señuelos (glidin o pala 1) y explosión en el agua!. Tremendos ataques donde Victor y yo clavamos sendos bichos grandes que saltaron y se sacaron el artificio de la boca dejándonos duros de la bronca. Por otro lado, unos segundos despues Dami lanza y tiene un tremendo pique que le planta la caña. Pelea violenta, tratando de que no se vaya a las piedras y corte, cuando finalmente lo logra cansar emerge un tremendo dorado de mas de 12 kilos. Un rey de estas zonas, un verdadero zonero izado para las fotos y vuelto al agua lo más rápido posible.
Con ese antecedente soñamos con una jornada única, lamentablemente, no fue tan asi. Yo tuve dos ataques mas en distintas correderas de hermosos dorados que tambien se volvieron a soltar, mucho para revisar del porque me pasó esto en la jornada, porque los dorados pelean y a veces ganan, pero no tanto.
Asi paramos a almorzar para retomar fuerzas y encarar la tarde. Fuimos para salto chico a las correderas hermosas que hay ahi, pero la actividad fue muy poca, casi nula, yo clavé mi primer doradito, pequeñin, pero que me sacó del zapatero con el jerk9 de Rubi.
Así que volvimos para el límite de la 500 metros de la zona, esta vez del lado argentino. Ahi nos metimos en gareteada contra la costa y el que pudo clavar dos hermosos dorados fue Victor, siempre con señuelos del tipo glidin o pala 1.
Al día siguiente hubo cambio de guía. Ramiro sería nuestro iluminado en busca de los dorados, cumpliendo de buena manera con las formas, mas allá de la suerte esquiva. La idea era repetir arrancando en la zona de exclusión hasta que nos sacaran. Asi pues en los primeros intentos fueron infructuosos. Increiblemente no estaban en los mismos lugares que el día anterior.
Nos fuimos a recorrer un poco las barrancas cerca de Salto Chico y la cosa seguía igual hasta que empezamos a garetear por el medio de las piedras de Salto Chico. Ahi tuve la suerte de clavar en sendas pasadas un par de lindos dorados con un safada de nakamura.
Volvimos al límite de la zona donde se ve que estaba bastante custodiada, asi que solamente pudimos pasarle por el pozón boguero donde probamos con paletas en busca de algun dorado fondeado o de robar el surubí de nuestras vidas. Ni chicha ni limonada y regresamos a puerto donde almorzaríamos en el camping un espectacular asado banderita en compañia de una turma de brasileros que tambien estaban siendo guiados por Martín.
A la tarde, y para cerrar el día, hicimos varias pasadas por los límites de la zona, buscando mas del lado argentino. Ahi en un par de oportunidades se nos dió un par de capturas a Dami y a mi, que fueron el cierre del pique.
Asi, con el cuerpo cansado y viendo que no teníamos mucha actividad decidimos dar por cerrada la jornada. La idea de encontrar los grandes sólo se dió en una oportunidad el primer día, el resto de las jornadas fue bastante adversa.
Me llevo mucho aprendizaje y cosas para mejorar. Fisicamente estoy muy flojo, demasiado excedido de peso y muy falto de estado. Esto provoca mas inestabilidad en la lancha, clavada mucho mas floja y menor resistencia a estas largas jornadas bajo el intenso sol. Por otro lado, voy a tener que agrandar equipo, una caña mas potente, de 30 libras calculo, y un reel mas heavy para que cargue multi del 65 y no tenga tantos cortes y pérdidas.
Asi cerramos el 2024, un año por demás complicado en cuanto a la pesca se refiere. No logramos asentar salidas mas seguido y la necesidad de tener que ponerle fecha con mucha antelación hace que las posibilidades de buena pesca desciendan. Si le sumamos a la falta de suerte y, a muchos defectos técnicos, hizo que 2024 no sea el mejor año. Esperemos que 2025 cambie la taba y tambien le pongamos mejoras técnicas pesqueriles para que se de un gran año.








