De vinilos y otras yerbas...

Posteado el 24 Mar 2012 por Walter Marquez   |   ,   

La pesca con vinilo engloba prácticamente todas las técnicas de pesca, ya sea rápida, lenta, en superficie, en el fondo… Dentro de esta nomenclatura se engloban tanto señuelos en forma de pez como imitaciones de cangrejos, ranas e incluso culebras.

El porqué de este nombre, estriba en el tipo de material plástico con que están fabricados estos señuelos y que otorgan una textura y una libertad de movimientos, excepcionales. La otra particularidad que está haciendo a los vinilos algo a tener muy en cuenta en nuestras salidas es la versatilidad de montajes que se logran, para imitar infinidad de presas y movimientos con el mismo señuelo.

   

En esta salida a Gualeguay los vinilos fueron las estrellas, ranas, grubs, gusanos, lastrados para que bajen, sin lastrar para arrasar por superficie, con cucharita adelante, sin cucharita, con hélice, en tándem,etc….lo único que era a fin a todos era que tenían que ser antienganche ante tanta vegetación encontrada.

En esta salida el team tuvo un cambio mínimo al que habitualmente pulula por los distintos pesqueros de la Argentina.. Mariano no podía venir y la posta la tomó Maurito, el resto los de siempre Angel, Telmo y quien escribe.

   

Al llegar a Gualeguay el panorama que encontramos no era el mejor, el río había crecido casi 80 cm en una noche por una sudestada constante, como es sabido, estos cambios bruscos de caudal de agua son lo peor que nos puede pasar buscando tarariras ya que al haber tanta agua se dispersan. Lo otro que va en contra de las posibilidades de buena pesca de hoplias es el frío, ya que es un animal hibernante, y esta salida apareció el primer frio del 2012, 8°C a la mañana con unos 11°C a las 8 cuando salimos al río no auguraba un buen día de pesca.

A Jorgito Cot no se lo veía preocupado pero si muy ocupado delineando estrategia mientras mateábamos en plena navegación. Los tremendos lugares que tocamos en la última aventura gualeya no estaban disponibles por la gran cantidad de agua que había entrado asi que habia que buscar nuevas cuevas,

   

Despues de un buen rato de navegación rumbo a los tiestos, paramos en la costa donde a unos escasos 20 metros corría paralelo un arroyo con poco cauce y mucha vegetación a flor de agua. Los primeros intentos despertaron a alguna remolona dientona, pero tuvimos poca actividad y un par de capturas por caña. Jorge nos dio la señal y salimos en busca de otra cueva con posibilidades.

Otro arroyito, con menos agua todavía, pero con varios huecos para mojar los vinilos antienganches, fue la próxima parada. Probamos un buen rato con un resultado ídem al lugar anterior, algún ataque tímido que de tanto insistirle se transformó en captura.

    

Jorge nos dejó y se fue a mirar otra cueva, al rato volvió y nos dijo, vamos a probar, se ve algo de actividad, pero hoy no hay garantía de nada. Hacia allá fuimos, motivados, porque no importa si está difícil el pique, batallar es lo que mas nos gusta.

Al llegar a destino nos dimos cuenta que la entrada era el mismo arroyo donde habíamos hecho una pesca memorable la última vez con paseantes, la diferencia es que ahora era un pequeño mar de agua. Seguimos avanzando por el arroyo hasta el cruce con otro menos pequeño que daba mas posibilidades y que la vez anterior directamente estaba seco, asi es el río, un día seco, otro lleno de agua.

Anclamos, bajamos todo, y a caminar un poco la costa, un par de taruchitas siguieron manteniendo el ritmo difícil de pesca hasta que, cuando estábamos por rearmar la estrategia e ir a La Calera, otro hueco conocido, Maurito nos dice clavé dos en el fondo del arroyo.

       

Nos arrimamos para hacer unos tiritos y ahí se desató el apocalipsis. En un desborde del arroyo, casi metidas en el pasto, decenas de taruchas, enormes, violentas, rabiosas, enojadas se amontonaban y explotaban apenas caían las gomas.

Estuvimos dos horas a pleno, no se agotó nunca el lugar, simplemente se corrían al cabo de un rato, a unos pocos metros, las encontrábamos y las volvíamos a pescar violentamente. Las ranas marine sports y parecidas pescaron bien pero erraban mas de lo que acertaban en la clavada….ahí los vinilos armados, con un solo anzuelo offset y en distintas variantes eran muchísimo mas efectivas.

Ranas trigger o strike King con cucharita traileada eran asesinas, el highlander con o sin cucharita pero bien lastrado también, algún montaje gusanito con cucharita o hélice explotaban. Me funcionó también un paseante de goma yum con la cucharita montada en la punta…maravilloso.

   
   

Sacamos decenas de tarariras por caña, de un promedio de peso superior al kilo y medio con varias de mas de 2 kilitos. Al mediodía paramos a almorzar ahí mismo. Mesa, sillitas y reposeras para armar el reparador descanso y la fiesta de empanadas. Gracias a Dios el sol estaba a pleno, pero no nos pegaba fuerte por la temperatura maravillosa que nos tocaba apenas 22°C, un lujo.

Terminamos de almorzar y volvimos al mismo lugar y las tarariras no nos fallaron, seguían ahí, rabiosas, con ganas de destrozar cuanta goma se les cruce por la frente. No me quedaron latex sanos, fue una masacre de ranas, grubs, worms y lo que nos quedara blando en las cajas de pesca. Telmo y Angel aprovecharon tremenda pesca para practicar un poco de fly, con streamers y tucancitos de foam tuvieron hermosas capturas que complementaron la salida.

Al atardecer nos corrimos unos 30 metros mas para testear otra parte del arroyo y ahí también había cientos de dinosaurios, caían los artificiales y era una explosión nuclear en el agua…..simplemente impresionante.

        

Volvimos ya con el sol escondido a Puerto Ruiz. Terriblemente cansados, tremendamente felices. Gualeguay es hermoso no solo por su entorno, por su pesca, por Jorge sino también porque cada salida es distinta en todo sentido. Un día de cranks paseantes en agua limpia, otro de vinilos en el pasto, otro a río abierto, otro en un bañado, una de UL otra de Fly ,siempre distinta pero con el mismo resultado………Pescota.

Notas Recomendadas

Por que devolver

Muchas veces se discute si el pescador deportivo es realmente el culpable o no de la depredación de nuestros peces. Muchas veces llegamos a la conclusión que no. Esto no nos exime de la responsabilidad que tenemos de cuidar el recurso que tanta vida nos da.

Un pez devuelto es quizas la futura captura de tu hijo

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