Pirulines

Pejerrey, como me volves loco.

Posteado el 19 Jun 2016 por Walter Marquez   |   ,   

Comenzó con fuerza el frío y las puertas del invierno golpean a nuestras ganas de pescar, por ende es hora de....Pejerrey!!.Como se viene dando en las últimas temporadas hemos recuperado el amor profundo por las tres boyitas por lo que apenas se empieza a tranquilizar don dorado rearmamos los equipos y salen a la cancha las varas largas telescópicas.

Patito Barreto, nuestro gurú pejerreyero de la zona del Paraná Guazú venía mostrando excelentes pescas asi que le reservamos fecha un día antes del día del padre,el sábado 19 de junio. La banda la conformamos Victor, Damian, el tío de Damian y quien escribe.

Tempranito partimos desde casa pasando por lo de Victor. Una vez en ruta la próxima parada era en el Parador del Pescador para retirar mojarras reservadas la noche anterior. En breve llegamos al destino de salida de Pato. Por un tema de creciente el camping elegido para bajar la lancha era Oasis, camino a Ibicuy. Ahí nos encontramos con Barreto con quien departimos un rato mientras nos bajaban la embarcación bajo una neblina impresionante..

    

Salimos por el guazú cruzando por debajo del puente. El día se presentaba bastante frío y soleado, con una espesa bruma y nada de nada de viento, algo que auguraba un día difícil de pesca.

Una cosa a tener en cuenta para mi era el estreno de mi regalo adelantado del día del padre,una preciosa caña surfish competition de 4.30 metros. Una belleza que después de casi 10 años reemplazará a mi amada tiny 4000 pro de 4 mts, por lo menos, en lo que a pesca de pejerreyes en el río se refiere. Ya preparados armamos los baldes de mojarras con la excelente carnada que nos vendieron en la Estación del Pescador, mojarra grande, vivaz y en buena cantidad.

    
    

Despues de navegar un rato llegamos a la primera zona de pesca y ahi me quedé sorprendido. Lo que nos contó Pato es que en río Uruguay había solo pescado chico asi que la mejor zona de pesca era dentro mismo del Paraná Guazú.

Líneas al agua y al ratito comenzó la actividad. Eran toques juguetones hasta con alguna llevada medio franca pero que no terminaba de ser captura. La falta absoluta de viento y el tamaño de los anzuelos usados era demasiado para esos pequeños pejerreyes que no terminaban de convencerse de tomar toda la mojarra en la boca.

De a poco los chicos fueron ajustando el pulso y empezaron a salir los primeros. Dami y su tío usaban boyas chupetonas verde limón bien grandes mientras Victor tenía una chupetonas quilladas rosas panza blanca. ¿Yo? Todavia brillaba por mi ausencia.

    

Seguimos gareteando hasta el primer recodo grande del Gauzú, ahi remontamos aguas arriba y nos largamos en lento garete pegados a los juncos de la costa. Las boyas iban para donde querían ya que no tenían tracción del viento por lo que ver los piques era asunto serio de concentración. Por suerte los mismos se daban relativamente cerca con lo que se lograba verlos.

En esa pasada encontré mi pulso y con unas chupetonas negras y naranja comencé a mejorar la performance. Igualmente erraba mucho pique por la falta de voracidad de los peces, por mas que lo dejáramos comer un buen rato ninguno salia tragado, todos del piquito, como si la degustación fuera tímida y remolona. Esto tenía una ventaja entre tantas desventajas, permitía la devolución de la mayoría de los peces al agua sin demasiado daño.

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Unos cien metros mas adelante ya entramos en una zona donde estaban todas las lanchas. Parecía una autopista en pleno fin de semana largo, con muchos conductores que son solamente eso, conductores, porque de ética y conocimiento real de comportamiento en el río no tenian nada. Se cruzaban por la cancha que estábamos pescando una y otra vez y contra eso no había nada que hacer.

Evidentemente en esta zona el pescado estaba mas activo. No mejoró demasiado en tamaño (aunque algunos si ya daban la medida para ir al tambucho), pero si en la cantidad de piques obtenidos, incluyendo los primeros dobletes, tanto por caña como por dupla de compañeros.

    

Acá descubrimos la mejor zona sobre un banco de arena pegado a la costa misma. En este lugar fue donde se ponía firme el pique pero volvíamos al tamaño mas chico. También era una zona donde estaban ancladas la mayoría de las lanchas lo que hacía difícil la gareteada.

Por ello seguimos pescando mas al medio del río donde los piques eran mas esporádicos pero mejoraba un poco el valor de las piezas obtenidas.En este lapso me puse mucho mas predispuesto en concentración y comencé a mejorar la performance del día poniéndome a la altura del resto de mis compañeros de bote.

Tambien aproveché para ir probando variantes de boyas, primero con unas lágrimas grandes naranjas y negras y despues con unas cometas medianas color rosa que fueron las que mejor terminaron funcionando en el día.

    

Ya entrada la tarde hicimos una parada técnica para disfrutar de un rato mágico en el río, degustando un espectacular guiso de lentejas que preparó Pato regado de un Bianchi Famiglia premiado. ¿Se puede pedir algo mas?.

La tarde transcurrió con la misma actividad de pejerrey bien pequeño en el banco de arena y con casi nula en el resto de las zonas relevadas. Se ve que el nulo viento y la incesante actividad de lanchas hizo que los pescados de buen porte brillaran por su ausencia. Igualmente tuvimos una buena jornada donde primaron los piques a la calidad de piezas. Y disfrutamos mucho ver la boyita correr de costado.

    

Notas Recomendadas

Por que devolver

Muchas veces se discute si el pescador deportivo es realmente el culpable o no de la depredación de nuestros peces. Muchas veces llegamos a la conclusión que no. Esto no nos exime de la responsabilidad que tenemos de cuidar el recurso que tanta vida nos da.

Un pez devuelto es quizas la futura captura de tu hijo

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