Una pesca de 1er Mundo

¡¡¡Y en Mar del Plata!!!

Posteado el 18 Mar 2006 por Walter Marquez   |   ,   

En épocas en que se nos hace tan difícil encontrar un buen pesquero, que sea rendidor, no muy alejado y que nos permita practicar las técnicas de pesca que más nos gustan, debemos abrir bien los sentidos, despegarnos un poco de nuestros prejuicios y tratar de encontrar variantes donde aparentemente no las hay. Ustedes dirán con que se vendrá este loco ahora. Pues con algo novedoso que a los que fuimos este 18 de Marzo a pescar a Mar del Plata, si a Mar del Plata, nos dejó totalmente anonadados y enloquecidos con la vuelta. Pero vayamos paso a paso, diría Mostaza.

Primero tendremos que entender una cosa. La pesca deportiva se compone de tirar nuestro engaño al agua, el pez crea en el, tomándolo y provocando una pelea lo mas justa posible entre él y nosotros. Justa, aunque el pez luche por su vida y nosotros sólo por el placer de sentirnos más inteligentes que él. Aclaro esto porque profundizando mas en el tema aparecen las diferentes técnicas de pescas y, por lo tanto, los defensores y detractores de cada una de ellas. En este caso particular trataremos la pesca embarcada de mar, donde hay muchos compañeros que aducen falta de deportividad, competencia, dificultad, etc., en la misma; mirándolo desde esa perspectiva, es posible que sea una pesca de fondo y que cuando se encuentra la piedra se saca pescado y pescado y pescado, sin sentir realmente que se está engañando al pez deportivamente.

Obviamente estas conclusiones dependen de cada pescador y podemos afirmar que ninguna verdad es absoluta. Por lo tanto, para los pescadores que piensan que la pesca embarcada de mar es sólo sacar pescado, es que fuimos en busca de algo totalmente distinto, novedoso e increíblemente apasionante. Una pesca en el mar que necesita de mas habilidad que pescar pejerreyes, que utiliza engaños artificiales mejor que en la pesca de truchas y tarariras, que nos entrega una pelea mas poderosa que la de un tiburón, y nos exige mas concentración que en la pesca de las difíciles lisas. Si, la técnica del jigcasting aplicada al pez limón, es la suma de todas esas pescas supuestamente tan deportivas que practicamos en otros ámbitos. Una verdadera experiencia aleccionadora.

La técnica del Jigging vertical o Jigcasting.

Esencialmente es una técnica del Spining donde se utilizan artificiales montados con anzuelos sencillos o triples con o sin cabezas de plomo, o jig-heads, como las llaman los americanos. En nuestro país se utilizan esencialmente los jigs de fondo que son un señuelo de una sola pieza hecho de plomo y aleación que varía su peso entre los 150grms y los 500 grms. Tienen 2 triples, uno en cabeza y otro en cola, aunque el de la cola se coloca menos para evitar el enganche en el fondo. El jigging consiste en el lanzado de este señuelo de plomo mientras la embarcación está a la deriva (no fondeada), una vez el señuelo toca fondo conviene recoger unas cuantas vueltas de línea para no engancharse en el fondo de piedras.

Dispuesto el señuelo a fondo, el método consiste en hacer movimientos de tirones (de distinta intensidad) hacia arriba con la caña. El efecto que producen los tirones hace que el señuelo con sus movimientos hacia arriba y hacia abajo sea muy atrayente para los peces predadores, ya que señuelo simula el movimiento de un pez herido nadando sin sentido.En particular, con la pesca a la que nos referiremos, la del pez limón. Esta técnica necesita de un agregado tecnológico ya que este pez está en constante movimiento y no fija un lugar para quedarse quieto.

El ecosonda que barre el fondo de mar nos indica cuando aparece el pez bajo nuestra embarcación. Esto es muy importante ya que la técnica de jigging es muy cansadora, por lo tanto los lances a la nada nos van restando fuerzas para cuando sea el momento de la real pelea. Siempre es preferible hacer los lances con la mayor probabilidad de tener resultados.

   

Analizando estas posibilidades de practicar esta pesca es que dimos con Mariano de la Rua, guía reconocido en el ambiente de Mar del Plata. En estos momentos es la única persona que organiza salidas guiadas al pez limón bajo esta modalidad. Por lo tanto le contratamos una salida completa y nos fuimos Diego, Alvaro, Ariel, Silvio, Pablo, Jorge, Hernán, Fede y yo.

A las 8 de la mañana estábamos firmes en el muelle de motonáutica al pie de la poderosa e hipercómoda y segura embarcación de Mariano, el Malleo 3. Partimos raudos, después de los saludos de rigor, en busca de los preciados limones. En el trajín, Mariano y Lucho, su marinero, nos dieron algunas indicaciones básicas de lo que sería la pesca. Dejar el pasillo libre para que ellos vean el ecosonda, no clavar una vez obtenido el pique, no levantar la caña, no apurar al pez, dejarlo que lleve hasta que se canse, no dejarle línea libre, etc. En teoría, escuchando los consejos todos asentimos sin demasiada preocupación, total que tan difícil podría ser. Estábamos totalmente equivocados y la experiencia le daría la razón a Mariano y Lucho.

   

Al llegar al lugar elegido por el ecosonda, Mariano pega el grito de... están acá!! Todos nos miramos y vimos como Mariano y lucho agarran sendas cañas y comienzan a jiggear a todo vapor. Clavada poderosa de Lucho, me pasa la caña y comienzo a hacer todo lo que me habían dicho que no haga, en este caso el pez engañado fue un Mero, por lo que lo subí sin problemas, pero con la advertencia de Mariano, si era limón lo perdías.

Otra pasada y nuevamente pique, esta vez fue Alvaro que lo apuró y el limón se fue sin mas ni mas. Así se sucedió la primera rueda, FEDE con un enganche en el fondo, Silvio con un besugo, Hernán con un limón perdido, Diego con otro perdido y la desazón nuestra y la desesperación de Mariano a más no poder.

Llegó el turno de Jorge y de Ariel que con paciencia y basándose en la experiencia de ver las pérdidas anteriores lograron sendas capturas (volvimos a recordad en estos momentos todos los consejos que nos dieron y que casi que ninguneamos antes de empezar). Pablo perdió el siguiente al bajar un poquitin la caña despues de que se frenara la corrida.

   
   

. Y comenzamos la segunda ronda, donde Alvaro perdió su pique sin saber porqué, FEDE, de poca fortuna, se llevó un besugo, Silvio logró uno hermoso y Pablo tuvo su limón, salteándose su turno sin querer al darle Lucho la caña pensando que era un besugo.

Aprovecho para contar las impresionantes peleas de estos bichos con los afortunados que pudieron subirlos. Llevan líneas como demonios, cabecean doblando las cañas a mas no poder. Jorge, Ariel y Silvio pasearon por toda la cubierta con sus presas como 10 minutos cada uno, hasta que pudieron empezar a hacerlos subir. Realmente impresionante.

Me guardo mi pique que perdí, para poder contar un poquito lo que este pez puede hacer. Lucho me pasó la caña y el bicho empezó a sacar línea como si fuera un misil a 300 Km. por hora. Impresionante. Los gritos de Mariano de que no toque el reel, Lucho se me para al lado y me decía venís bien, empiezo la traída, cabeceada impresionante, vuelve a llevar a todo vapor, me hace caminar por toda la borda, se frena, lo empiezo a traer de vuelta y chau…. se fue.

Hice todos los análisis posibles y no encontré el error, pero que estuvo, estuvo. Ahora en frío se me ocurren mil cosas, que no estaba bien clavado, que en un momento dado le aflojé un poquito de línea, que venia agarrado de un costado. La verdad, no importa, lo sentí en todo su poder, me regaló la pelea más grande que pude sentir en una caña. No era para mí el poder sacarlo ese día. Sólo un gracias y hasta la próxima.

   

A esa altura, y haciendo las cuentas bien, perdíamos 4 capturas contra 6 pérdidas. Ante tamaña diferencia decidimos acercarnos a la costa a realizar la pesca del tiburón. Líneas de fondo y de flote al agua y a esperar. Algunos nos dedicamos a practicar un poco de variada con interesantes resultados. Grandes y poderosas corvinas, algún besugo, y hasta una estrella de mar (Ariel).

El tiburón brillaba por su ausencia. Desde la radio le avisan a Mariano que el limón estaba con todo y decidimos volver por él. Ya a esa altura el viento era fuerte y luego de algunos intentos sin lograr un pique volvimos a tierra en un viaje movido, movido. donde el mar nos demostró porque es tan poderoso y porque hay que ser muy precabido con él. La entrada a la escollera fue virulenta pero segura al manndo de capitán. Ya en puerto repartimos sensaciones de esta tremenda experiencia del mar, algo realmente distinto que no tiene que envidiarle nada a esas pescas que vemos desde casa en varios mares del mundo.

   
   
Conclusiones

Las conclusiones son directas. Una pesca apasionante, de lo mejor que puede haber hoy en nuestro país. Sólo disfrutable de Noviembre a Abril cuando el limón aparece por nuestras costas. Técnica, dificultad, concentración y una pelea esplendorosa hacen de esta salida impagable. Por otro lado, quiero volver a hacer esta pesca lo antes posible y con Mariano de la Rua. Yo acepto sus reglas de juego y creo que presta el mejor servicio que nos pueden dar. Lo que sí espero es que el año que viene se consigan jigs un poco mas barato.

Lo mejor que podemos hacer es ir a pescar con nuestros propios señuelos así realizamos la técnica completa. Teniéndolos, yo personalmente, armaría la salida en parejas y que jiggeen un rato cada uno. Es imposible que uno sólo esté todo el día tirando y recogiendo sin perder un brazo o sufrir un paro, por lo menos hasta que se está bien entrenado. Gracias Mar del Plata y gracias pero muchas gracias LIMONES!!!!!!!!!!

Notas Recomendadas

Por que devolver

Muchas veces se discute si el pescador deportivo es realmente el culpable o no de la depredación de nuestros peces. Muchas veces llegamos a la conclusión que no. Esto no nos exime de la responsabilidad que tenemos de cuidar el recurso que tanta vida nos da.

Un pez devuelto es quizas la futura captura de tu hijo

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