Fantasias en el agua

Un relato fantástico de la realidad

Posteado el 29 Ago 2007 por Walter Marquez   |   ,   

Han vuelto, si han vuelto. Ataque letal. Loca corrida ida y vuelta, vuelta e ida. La ansiedad se mete en los huesos fríos. La mente en blanco. Los ojos al compás de la boya bailarina, buscando ese momento justo que todos decimos conocer y que en realidad es puro instinto y suerte. Dale línea, es el grito hecho un susurro-súplica de un compañero. Dejalo comer, la orden intransigente de otro. Pero no me decido. Lo esperé tanto, lo soñé en mil sueños de pescas increíbles. Creí verlo picar antes de que siquiera arrime el hocico a esa mojarra machucada e inerte. Lo tuve en el copo antes de que siquiera huela la mancha brillante de ceba en el agua. Escuché los aullidos, en un grito casi de guerra, de mis cumpas ante tamaña captura por venir.

Ahora había llegado ese momento tan deseado. Por fin estaba ahí. ¿Estaba ahí?. La boya caprichosa, como mujer celosa, frenó su corrida, apoyó la quilla alimonada y comenzó otra lenta deriva al ritmo de sus hermanas gemelas. Se fue, gritaron todos. Y sí, se fue, pensé. No alcanzan los insultos permitidos por nuestra lengua materna para descargar tamaña desazón. Ni la palmada amiga en la espalda. Ni el aliento casi sin razón de las capturas que vendrán. No, no y no. No se puede dormir el sueño de los justos en un momento cumbre como ese. Mirada al piso. Duda existencial. ¿Porque sufrir tanto?¿ Está uno hecho para esto?¿ Llegó la hora de colgar a la compañera en el ropero?

Sabor amargo en la boca es lo que queda. Sentimiento de pérdida y frustración. Bronca contenida para evitar miradas inquisidoras. Frente en alto con orgullosa postura. Nunca rendido ni aún vencido. Mirá que corrida, fue el grito unánime de los embarcados. Y ahí la vi, estremecido, como corría imparable hacia la derecha. Era la misma boya, traviesa en su mensaje, que ahora sí quitaba toda duda de la voracidad del majestuoso pez. La adrenalina volvió al cuerpo casi como una bocanada de aire fresco en el fondo del mar. No era momento de titubear. Pies firmes, la caña en las dos manos y clavada mortal para el lado contrario a la corrida. La vara se arquea quejosa ante semejante esfuerzo, pero resiste.

Es buena compañera y no me va a abandonar en semejante momento. No le aflojés, los consejos-gritos de los especialistas. Todos somos maestros cuando nos toca mirar y aconsejar y niños dubitativos en el momento sagrado de la lucha con nuestro pez. Se afirma la traída. Él, potente y orgulloso, resiste. No es un pez mas, es el rey pez y lo demuestra sin guardarse nada. Lo tengo, si lo tengo, pensé. Gran error, el no pensó lo mismo. Corrió lateral hacia las otras líneas que estaban en el agua.

    

Paralo que se lleva todo, otro grito suplicante. Y se llevó todo. Igual la lucha continuaba, pero ya en un campo totalmente descontrolado. Mas tirones, empieza a rendirse. Ahora si estaba entregando la pelea. El copo cercano le provocó sus últimos estertores, pero su suerte ya estaba echada. Era hermoso, de gran porte y de una robustez imponente. El premio de semejante lucha valía la pena. Una gran pelea. Un momento irrepetible. Una sensación rara entre las piernas temblorosas ante tanta tensión y la satisfacción de la misión cumplida.

Pero, como en toda contienda, siempre hay pérdidas, y ante semejante espécimen las 2 líneas enredadas sin posibilidad de recupero era un justo precio. Por algo es el Rey pez........o no?

Este relato mezcla de cuento literario y película de ciencia-ficción me pareció la mejor manera de comenzar esta nota que refleja una hermosa salida de este deporte que tanto amamos llamado pesca. Y refleja un momento verdadero, palabras mas palabras menos, que ocurrió en esta salida ante el pique maravilloso que tuve la suerte de disfrutar de un gran rey pez.

       

El miércoles aprovechando la oportunidad de tomarnos un día en la vorágine laboral decidimos armar una salidita al río de la plata en la zona de Berisso. Para ello concordamos, con quien si no, con el amigo-guía-compinche Horacio Grau, para intentar llegar a la Boya Hilstone, donde hacía 10 días tuvimos algunas interesantes capturas. El equipete de pescadores lo conformamos Lucas, Álvaro y yo, uniéndosenos en la Marina, Darwin.

A las 9 comenzamos derrotero hacia la Hilstone bajo una brisa bastante fuerte que no llegaba a ventarrón, unos 15 Km., nos permitió llegar a destino sin problemas. Armamos los equipos y líneas al agua. Boyas palito de balsa negras para Álvaro, quilladas verde limón para Lucas, suporfloat negras para Darwin, rojas ping pong para Hori y superfloat ping pong naranjas grandes para mí. Brazoladas cortas entre 10 y 30 cm para todos y mojarras vivas de carnada.

  
  

Al comienzo el pique fue nulo a pesar de las excelentes condiciones. Y nos empezamos a preocupar. Fueron hora y media de nada por nada por lo que no nos alcanzó el diccionario de puteadas para maldecir nuestra suerte. Algunos piques muy sutiles errados nos alertaron. Estaba comiendo tímidamente, casi hociqueando, por lo que al haber un buen oleaje se hacia casi imposible distinguirlo.

Decidí cambiar boyas por unas chupetonas chiquitas verde limón que son mis preferidas por la poca resistencia que ofrecen. Eso si a ponerse los lentes porque si no ni las veía. En su primer garete un pique marcado, llevada corta, se frena, arranca de vuelta para el mismo lado, que lo dejo comer, que no está, que esperalo. Zas!! clavada larga, estaba como a 50 mts. y la caña que se planta.

Chancho grité!!! Y los cabezazos en la punta de la caña lo certificaban. Hermosa pelea y arriba. Un pejerrey de unos 50 cm, muyyyyyyyy gordo. Al ratito Lucas que clava otro igual de peleador y de gordo. Uno mas de cada uno dieron la pauta, las verde limón eran las boyas del día.

    

Ya con casi todos en esa tonalidad las capturas se fueron dando de a ráfagas. Venía un pique y atrás de ese venían 3 o 4 más. Se cortaba por un buen rato y otra ráfaga. Un secretito que nos rindió muy bien fue el usar anzuelos grandes 1/0 y 2/0 muy cargados de mojarras. Algunos usamos 3 por anzuelo, Lucas le colgaba 4 enhebradas hasta la brazolada. Tuvo su premio con un precioso doblete. Calculo que eso ahuyentaba a los chiquizuelos y tentaba a los grandes.

Otro datito muy rendidor es usar bigotera sobre la última boya. Yo la armo con una yo-yo de 20mm. a donde le cuelga un anzuelo cortito en el final de la madre de la bigotera y otro un poquito mas largo del rotor de la yo-yo. Muy tentador.

   

Las capturas habrán sido unas 35 mas o menos, todos de portes entre los 30 cm y los 50 cm. siendo mas de los últimos que de los primeros. La profundidad de pesca entre los 10cm. y los 30 cm. siendo mas en los primeros que en los últimos.

Siendo las 4 de la tarde y con el viento pasando los 20 Km. decidimos pegar la vuelta con una cosecha respetable en cantidad y maravillosa en calidad. Realmente estos pejes del estuario son de una potencia tremenda, parecen corvinas en los cabeceos que pregonan en su lucha.

       

Un agradecidimiento enorme a mis compañeros Alvarito y Lucas. Otro gran momento en nuestra vida pesqueril. Una confirmación de la amistad que este hermoso deporte nos ha regalado. Darwin un placer conocerte y compartir un grato recuerdo. Y Horacio Grau...mas que un guía, un amigo, un placer seguir haciendo esto que tanto nos gusta con una persona espectacular que no sólo sabe de pescar y dar servicio, sino que tiene el plus de las personas que son nobles de corazón.

Notas Recomendadas

Por que devolver

Muchas veces se discute si el pescador deportivo es realmente el culpable o no de la depredación de nuestros peces. Muchas veces llegamos a la conclusión que no. Esto no nos exime de la responsabilidad que tenemos de cuidar el recurso que tanta vida nos da.

Un pez devuelto es quizas la futura captura de tu hijo

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